Ayer, en la inauguración de la Feria estatal del libro y lectura, acá en Morelia, se realizó la mesa redonda -aunque era cuadrada; y un poco incómoda- Generación ATARI: jóves escritores y la literatura en la hipermodernidad. En ella participamos los escritores -maestros, según nuestra invitación (risas egocéntricas)- Alejandro Ontiveros, Antonio Riestra, Eduardo de Gortari, Moisés Ramírez y (o séa Yoni Dip) Amaury Estrada. La mesa, no por ser nosotros, tuvo nivel. Mucho nivel. Ni siquiera se sintió que nos extendimos más del tiempo otorgado. Aunque esperabamos cosas buenas, en realidad salieron cosas de un nivel muy alto en cuanto a nuestra reflexión sobre la generación de los escritores nacidos en los años ochentas.
Lo esperaba, pero fue una grata sorpresa vernos rebasados por nosotros mismos. A partir de mañana subiré acá, en partes, por ser algo extensas, las ponencias de cada uno de los participantes. Por ahora me pirateo la nota aparecida hoy en La jornada, acerca de esta mesa. Gracias a los que fueron. Gacias a Helena Rodríguez por sus comentarios (y el güisqui), a Gabino Alzati por moderar la mesa, a Mara Rahab por su eficiencia (y todo) y a los amigos por decir cosas tan buenas. Acá la nota, pues.
Lo esperaba, pero fue una grata sorpresa vernos rebasados por nosotros mismos. A partir de mañana subiré acá, en partes, por ser algo extensas, las ponencias de cada uno de los participantes. Por ahora me pirateo la nota aparecida hoy en La jornada, acerca de esta mesa. Gracias a los que fueron. Gacias a Helena Rodríguez por sus comentarios (y el güisqui), a Gabino Alzati por moderar la mesa, a Mara Rahab por su eficiencia (y todo) y a los amigos por decir cosas tan buenas. Acá la nota, pues.
(En la foto, de izquierda a derecha: Amaury Estrada, Moisés Ramírez, Eduardo de Gortari, Antonio Riestra, Alejandro Ontiveros y Gabino Alzati. Las cabezas y las espaldas son un aporte de los asistentes, entre ellos gente muy querida).
Busca autodefinirse, pero sin cargar la etiqueta de una corriente literaria
La nueva generación de escritores, en el limbo, no hay dirección: De Gortari.
Carlos F. Márquez
La generación de escritores nacidos en los 80, destinados a ser los próximos en proponer los derroteros de la literatura mexicana, busca autodefinirse pero sin querer cargar la etiqueta de una corriente literaria, sin embargo, el subconsciente los traiciona y se observan a sí mismos como hipermodernos, como parte de un periodo histórico que a decir del joven poeta Amaury Estrada, no surge de la decadencia provocada por la modernidad, sino de la destrucción dejada por el caos y el resentimiento acumulado en una época donde el invento más revolucionario es Internet, “incluso más que cualquier teoría política o económica”.
Amaury Estrada, Moisés Ramírez, Antonio Riestra, Alejandro Ontiveros, Eduardo de Gortari y Luis Gabino Alzati en calidad de moderador, se reunieron ayer en la segunda Feria Estatal del Libro y la Lectura para formar parte de la mesa redonda La generación del Atari, que detonó una reflexión sobre los rasgos que identifican a los escritores nacidos en la década de los 80. De entrada, los noveles escritores, que se identificaron más con el Nintendo, tomaron distancia de los lugares comunes en los que se cae cuando se analizan las expresiones artísticas emergentes y optaron por definiciones conceptuales más a fondo.
Antonio Riestra comentó que en una ocasión el poeta Julio César Toledo le cuestionó lo que pensaba sobre la inclinación de los jóvenes de su generación hacia la literatura y respondió que la mayoría buscaban prestigio, pues “se ha perdido la naturalidad y se ha descubierto la pose”. Y en eso coincidió Eduardo de Gortari en el siguiente tenor: “una buena parte busca el prestigio de los premios literarios y la beca. Importa más la figura del poeta, que la figura de la propia poesía”.
Pero no todo se centra en el esnobismo de ciertos escritores, pues Eduardo de Gortari sí observa un cierto desapego de la generación del Atari respecto a las antiguas poéticas, aunque “ahora estamos en el limbo, no hay una dirección, la nota común es estar desperdigados sin una tendencia, lo cual es muy sano, no se puede decir que esta generación tenga un ismo”. Lo heterogéneo de la voz poética en los autores de los 80 es otro rasgo que los define según Amaury individualidades”, lo cual explicó en razón de que vivimos en una época de hiperindividualismo donde los sujetos son más solitarios. ¿Estamos acaso ante una generación que quiere observarse a sí misma como un “archipiélago de soledades”, tal como se asumieran los modernistas?
Amaury Estrada prefiere reflexionar sobre la generación de los 80 a la luz de los conceptos de Lipovetsky y Derrida sobre la hipermodernidad, pues los nacidos en los 80 tendremos entonces nuestro auge en esta época de hipermodernidad. En esa tónica hablan de conceptos como el hiperconsumo o el hiperminimalismo que es ya de por sí un exceso, una negación en esencia de lo mismo que se nombra.
Moisés Ramírez coincide con esa visión y aporta: “Vivimos en la comunicación expansiva. El tiempo-espacio es expansivo. Buscamos un lenguaje múltiple, no uno meta, sino un hiperlenguaje, un concepto relativamente nuevo para un fenómeno continuo que existe desde siempre. Resulta complejo hablar de hipermodernidad y poner en esos términos la literatura, porque eso sería reducirlo. La hipermodernidad no se escribe ni se nombra, se contempla”.
Amaury Estrada agregó: “Si pensamos que somos la generación del vacío, la enajenación, hipersaturada. La literatura y el arte de nuestra generación refracta los procesos que vivimos como sociedad casi sin percibirlo… Al encasillar a nuestra literatura como hipermoderna perdería su carácter hiper, poner una etiqueta iría en contra del sentido de trascendencia”. La generación Atari sabe cómo podría ser nombrada, pero al parecer espera que otros la nombren.
Algo que sí tiene en común la mayoría de los autores de los 80 es que se formaron en el epicentro de la revolución de Internet, que tuvo una incidencia más profunda en la comunicación, tal como lo señala Moisés Ramírez: “La comunicación tiende a la brevedad, a la rapidez, pero sobre todo a la inmediatez. La generación red es la de la creación de un lenguaje expansivo, que va más allá de sí mismo, crea un hiperlenguaje, multirreferencial. No podemos permanecer en el anquilosamiento de las formas.
“En la escritura en línea la rapidez con que pierde vigencia lo escrito es aterradora. En línea no hay vigencia, pero ello no resulta un problema, pues escribimos para el olvido y la memoria que funcionan como la memoria del ordenador: es fragmentaria, volvemos a otros olvidos y a otras memorias para hacerlas nuestras. La hipermodernidad, si existe, se centra en la desaparición de la colectividad. ¡El hombre simplemente está solo!”
Finalmente, Alejandro Ontiveros manifestó: “Los nacidos en los 80 somos la última carcajada en el siglo XX, heredamos la desacralización del arte y la desestructuración de las formas…El tiempo tritura, rompe, modela, mastica, deshace. Estamos dentro y fuera de él. La verdadera belleza es universal y no se puede categorizar, lo excepcional es una flecha solitaria que atraviesa el tiempo para venir a herirnos”.
Mañana, no se pierda las ponencias aquí mismo. (risas hipermodernas).























